Cuerpos disidentes en la mass media: de la sátira a la inclusión.

Por: Campus Diverso.

Las personas con identidades de géneros u orientaciones sexuales diversas están ahora más visibles en los medios. ¿Es ésto positivo?


Históricamente las personas con identidades de géneros u orientaciones sexuales diversas -IG/OSD- han hecho presencia en los diferentes escenarios de la realidad social. Desde la visibilidad o el anonimato han logrado conquistar espacios antes no imaginados como las instituciones del Estado y los medios de comunicación; sin embargo, su aparición en estos escenarios ha sido acompañada por la estigmatización de sus cuerpos, la parodia para burlar sus vivencias, la patologización física o mental y/o la negación de sus existencias.

Actualmente, muchas plataformas digitales de entretenimiento han puesto la temática de diversidad sexual e identitaria y sus particularidades frente a su lente. Series como Sex Education o Pose proponen nuevas narrativas que diversifican los personajes e identidades representadas para alcanzar diferentes grupos etarios; no obstante, proyectar o vender una imagen “inclusiva” en el mundo del espectáculo podría generar, tanto interacción mediática, como dudas frente a una aparente búsqueda de crecimiento y reconocimiento comercial, lo que sin duda pone de cara un contraste: ¿inclusión o beneficio propio?

Como bandera reivindicativa, estas series proponen posicionar las vivencias no cisheteronormativas en el espacio público con el propósito de promover el diálogo, la postura crítico-reflexiva y el respeto por la diversidad sexual e identitaria y sus libertades individuales. Aun así, incluir a personas que se reconocen con una IG/OSD en la media ha generado posturas críticas entre sus consumidores masivos, denotando trabas, prejuicios y fobias que lejos de intimidar han servido para empoderar a muchas figuras públicas para hacer valer sus capacidades como personas LGBTIQ+ y evitar la reproducción de la paradoja: “nuestra presencia en estos escenarios nos hace visibles y cuanto más visibles somos a mayor violencia nos exponemos”.

Por mucho tiempo una mal llamada “inclusión” ha estado cargada de prejuicios y estigmatización manteniendo así el rechazo y la discriminación en el público consumidor de este entretenimiento. Algunas reconocidas e icónicas series y programas de televisión en Colombia, por ejemplo, han utilizado -y utilizan- el estereotipo de los hombres gay y mujeres trans como objetos de burla que además refuerza la idea de que son personas violentas, hipersexuales, acosadoras, consumidoras de sustancias psicoactivas, poco inteligentes y cuya única posibilidad de trabajo es la peluquería o el trabajo sexual.

Con el boom de la web 2.0 y la creación de las redes sociales, el entretenimiento ha dado cabida, visibilidad y voz a quienes, por mucho tiempo, han estado habitando la marginalidad, poniendo de manifiesto que las personas con IG/OSD pueden ocupar lugares que antes les habían sido negados, como es el caso de Billy Porter quien ha sido ganador de premios al mejor actor -por su actuación en el musical de Broadway Kinky Boots en el que interpretó el papel de Lola-, o Sam Smith, una persona no binarie que a través de su música ha aportado a la visibilidad de las personas diversas. Estos son algunos ejemplos de cómo la materialización de vivencias no hegemónicas contribuye a que las personas con IG/OSD construyan una imagen de sí mismes basada en el valor y el respeto por sus vivencias.

Cantantes, actrices, academic@s, politic@s, presentador@s, portadas de famosas revistas, nominaciones, ganador@s de flamantes premios, participantes en realities, o modelos de prestigiosas marcas destacan por sus talentos y habilidades y no por estereotipos o su elección de determinada orientación sexual o identidad de género. Es aquí donde resulta significativo el papel que cumplen los medios de comunicación, en tanto que son una plataforma que contribuye a resignificar las realidades que se han construido en torno a la Diversidad Sexual e Identitaria -DSI-. Pareciera que, al menos, socialmente se está permitiendo la visibilidad a otras corporalidades, orientaciones y sus interacciones en situaciones cotidianas -amor, familia, academia, etc.-, lo que resulta esperanzador, ya que puede contribuir a cambiar nuestra forma de percibir la sexualidad y la diversidad inherente a la misma. Comienza a verse un camino que se abre para dar paso a la humanización de estas realidades y a desarticular estereotipos que generan, reproducen o validan cualquier forma de discriminación.

Desde Campus Diverso invitamos a que más personas desde su diversidad sexual e identitaria ingresen, habiten y resignifiquen espacios de liderazgo al interior del medio artístico y de creación en aras de construir representaciones artísticas -en la televisión, el cine y otros escenarios- que sean mucho más cercanas a la sensibilidad de las vivencias no hegemónicas y, por ende, menos estereotipadas.

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