Tiempos de cambio

Por: Liliana Arias Castillo

Vivimos días de incertidumbre, incomodidad y dolor. Es hora de que las voces y clamores se conviertan en acciones de diálogo efectivas para avanzar en el logro del bienestar integral de la ciudadanía.


Colombia atraviesa por una situación inédita. Nunca en la historia del país una movilización ciudadana había trascendido más que unos pocos días, ni se habían presentado los pormenores que hoy son palpables en las calles de nuestras ciudades, en los barrios, en los territorios; especialmente en nuestra Cali. Detrás de las marchas y plantones multitudinarios y pacíficos, hemos podido observar que hay actores que de manera oportunista acechan para hacer saqueos, desmanes, crear caos. Sin embargo, hay que mirar el verdadero problema de fondo.

Esta convulsión social atiende a las carencias de un amplio sector ciudadano, compuesto en gran porcentaje por muchos jóvenes sin oportunidades educativas, de trabajo, o de una existencia dignificada. Las vidas de esos jóvenes han estado acompañadas por la desesperanza, la ausencia de futuro y ha llegado un momento en que ese sentir se ha vuelto insoportable para ellos.

La situación se ha agravado durante décadas, caso puntual al que debemos mirar las instituciones para generar una discusión real acerca de propuestas resolutivas de fondo que, necesariamente requieren un consenso entre la ciudadanía, el gobierno nacional, local, y sectores clave como el educativo, el empresarial y las industrias productivas y culturales.

Es momento entonces de un cambio. Es momento de abogar por un diálogo sincero, consciente, reflexivo y prolijo entre todos los sectores de la sociedad colombiana que nos lleve a la reconciliación y, aún más, a trabajar de manera conjunta acerca de aquello que hay por mejorar.

Desde Univalle apoyamos la necesidad imperante de un discurso de consenso, escucha y construcción colectiva que beneficie a todos, porque es imposible negar que necesitamos unos de otros. Igualmente, reiteramos que nuestro deber como universidad es amparar a nuestros estudiantes y velar por su permanencia en el proceso educativo; al mismo tiempo, seguimos trabajando para cumplir cabalmente con nuestro compromiso social de transformar la sociedad, lo que abarca las acciones en torno a aquellos jóvenes que no tienen acceso a la educación superior, que requieren de manera urgente una intervención en sus vidas para alcanzar su digno desarrollo en sociedad, pues ellos y nuestros estudiantes representan el futuro de Colombia, y no hay mejor futuro para Colombia que tener ciudadanos educados.