El profesor en la virtualidad

Por: Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual -DINTEV-

El rol del maestro se transforma en los ambientes virtuales de aprendizaje. Creatividad y dedicación están a la orden del día.


Actualmente, es común denominar educación virtual a la “educación de emergencia” que surgió a partir del aislamiento. Sin embargo, lo que las instituciones educativas han implementado el último año no es precisamente modalidad virtual, sino una aproximación a la presencialidad asistida por tecnología (PAT). Allí se trasladan el encuentro presencial sincrónico y la mayoría de las obligaciones académicas a diferentes plataformas digitales que sirven como apoyo a la enseñanza, mientras que la perspectiva pedagógica de la educación virtual se enfoca en la formación desde la no presencialidad, en la que para su desarrollo se hace indispensable el uso de redes telemáticas y ambientes virtuales de aprendizaje. En este abordaje se fomenta la autonomía del estudiante en su proceso, el trabajo colaborativo y el rol docente se enriquece y transforma.

Ahora que la Universidad del Valle inició la oferta académica en modalidad virtual con el programa de Especialización en Calidad de la Gestión y Productividad, es importante reflexionar sobre cómo se transforma el ejercicio docente involucrando un papel de facilitador del aprendizaje. Bolívar Palechor, actual profesor de la modalidad virtual, indica que “el docente ahora cumple con las tareas de favorecer a los estudiantes con una mediación y acercamiento a los conceptos; ellos han de encontrar en esta nueva figura de docente, un agente que les permite aprovechar aún más la información y que les ayuda al aterrizaje de nuevos conceptos y teorías a las que quizás nunca antes se habían logrado acercar”.

De esta manera, el profesor virtual modifica las prácticas pedagógicas que hasta el momento venía empleando en el aula de clase tradicional y se inclina más hacia el acompañamiento y la mediación de información y conocimientos, en lugar de ser la figura soberana del saber, como muchas veces se interpreta en el aula de clase tradicional. “Esta ha sido una experiencia retadora porque muchas de mis prácticas, que habitualmente hago en la presencialidad, en la virtualidad no se pueden aplicar o no tendrían tampoco un canal idóneo para poderlas llevar a cabo. Entonces, también he tenido que explorar, he tenido que adaptarme a este nuevo entorno.” señala Edgar Guillermo Rodríguez, profesor virtual.

La motivación constante del profesor para que sus alumnos adquieran habilidades para el aprendizaje autónomo, basada en la construcción de conocimiento y de la aplicación del saber en la práctica, propician un vínculo de empatía de suma importancia para superar las barreras de distancia que supone la virtualidad. Según el profesor Palechor “Mi relación con los estudiantes y la interacción que llevamos a través de la plataforma es quizás donde radica el éxito; hay tantas alternativas de interacción que no hay lugar a que existan baches conceptuales o metodológicos, están dadas todas las condiciones para que un estudiante pueda llevar a cabo todos sus procesos de curso y para el docente es una gran ayuda poder planificar, organizar, monitorear y evaluar.”

Los procesos educativos virtuales, independientemente de la disciplina académica, aseguran su éxito cuando existen las competencias docentes para la formación virtual, calidad en los contenidos y actividades de aprendizaje; y en la habilidad didáctica de apropiarse de los medios de aprendizaje sustentados en ambientes virtuales, un camino que apenas comienza en Univalle.

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http://dintev.univalle.edu.co/